La conciencia nos avisa sobre la moralidad de una acción sugiriendo al hombre lo que debe hacer. Una vez realizada la acción, si fue según la conciencia -y, por tanto, buena-, la conciencia aprueba la acción y recompensa con gozo y paz, aunque haya sido costosa. Si el hombre no siguió su conciencia, ésta reprueba la acción y le hará sentir remordimiento. Ciertamente los hombres pueden endurecer su corazón y acallar la voz de la conciencia. Pero la interrogante principal: ¿Qué es lo bueno?, ¿O lo malo?
Si nos detuviéramos, por un instante, y sólo por un instante a analizar los eventos que acontecen ante cada una de nuestras metas, anhelos, motivaciones o temores, nos daríamos cuenta que cada uno aporto con increíblemte a nuestro crecimiento personal, pues la capacidad selectiva de nosotros de extraer todo aquello que nos resulta de interés, compone nuestra percepción del mundo. Es esta misma capacidad que hace al hombre autor de su vida y le permite darse y dar cuenta de algo?
La conciencia humana, según la evidencia científica con la que contamos hoy en día, puede ser concebida como una propiedad ligada al funcionamiento cerebral, pero que no puede ser definida a través de esta misma; dejando un vacío, llenado muchas veces por la subjetividad, la porción más importante y misteriosa de la conciencia. Por lo tanto, para la conciencia, el cerebro es necesario pero no suficiente?
"El universo que percibimos y del que somos conscientes, es una construcción de nuestro sistema nervioso, de donde emerge la subjetividad y aparece una nueva obra colmada de sentido para quien la vive"(Hobson).
Para nosotros, la conciencia será siempre un misterio que a final nos recuerde que debemos seguir viviendo? Quizá algún día descubran verdaderamente que es la conciencia?
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